viernes, 18 de noviembre de 2011

Una defensa económica, política y moral del capitalismo

"El laissez faire no significa: Dejen que operen las desalmadas fuerzas mecánicas. Significa: Dejen que cada individuo escoja cómo quiere cooperar en la división social del trabajo; dejen que los consumidores determinen qué empresarios deberían producir. Planificación significa: dejen que únicamente el gobierno escoja e imponga sus reglas a través del aparato de coerción y compulsión."

- Ludwig von Mises -


En los últimos tiempos asistimos a una serie de manifestaciones entre la clase política, el panorama mediático o incluso entre los propios ciudadanos que me resultan especialmente preocupantes. Se trata de la desacreditación entre la opinión pública del sistema económico capitalista con afirmaciones que hablan de "Dictadura de los Mercados", "Muerte del Capitalismo", "Especuladores" y otras categorías similares.

Se hace necesario por lo tanto hacer una defensa de la economía capitalista. Defender el "Capitalismo" se convierte de este modo en una posición no solamente económica, sino también política y moral. Es un deber inexcusable para un liberal emprender, allá donde pueda con sus medios (en mi caso, aquí en "Mosquetero Liberal") la Economía de Libre Mercado.

Lo primero que debo decir es que el término "Capitalismo" no es excesivamente de mi agrado, ya que prefiero los términos "Laissez-Faire", "Economía de Libre Mercado" o, incluso, simplemente "Liberalismo". Esto se debe en buena medida a que el concepto "Capitalismo" está presente en la mentalidad de las personas a través de las aportaciones de uno de sus mayores y más peligrosos críticos, el marxismo. Esta noción que transmite el Capitalismo como un sistema económico de explotación de una clase (la burguesía o clase propietaria) sobre otra (el proletariado o clase obrera) puede ser meridianamente falsa como la Historia ha demostrado, pero no deja de estar grabado a fuego en el entendimiento de las personas ante los fenómenos económicos.

Un primer frente de batalla en que puede defenderse esta Economía de Libre Mercado es, por supuesto, el económico. Desde una visión económica tenemos que decir que el Libre Mercado ha sido causa ineludible de un gran y profundo aumento de la riqueza en el mundo, inclusive entre las sociedades más desfavorecidas. El Libre Mercado (junto con el Socialismo o Economía Planificada) es el único modo de organizar económicamente sociedades tan complejas como las de hoy en día. En este sentido, ese Libre Mercado además se ha mostrado claramente superior al Socialismo en términos de generación de riqueza y bienestar de las personas. El Capitalismo Laissez-Faire, como bien expusieron von Mises y la Escuela Austriaca de Economía implica un sistema de intercambio voluntario a través del cual los consumidores deciden sobre el qué y el quién debe producir.

De este modo, el Mercado sería el "Orden Espontáneo" (por usar la terminología hayekiana) de naturaleza económica basado en el intercambio libre y voluntario de bienes y servicios cuyo sistema de precios se "fija" de forma descentralizada a través de lo que los economistas clásicos y neoclásicos llaman la "Ley de la Oferta y la Demanda". Por el contrario, el sistema de Economía Planificada se basa en un modelo económico en el cual es el Gobierno (o el Estado) el encargado de decidir qué, quién y cómo se ha de producir y por lo tanto el encargado de suministrar o de decidir sobre esos bienes y servicios de manera coactiva.

Von Mises, así como sus herederos de la Escuela Austriaca (sobre todo Hayek) dieron un paso más y demostraron (ya en los años 20 y 30 del siglo pasado) que el Socialismo es inviable económicamente ya que al carecer de un autentico "sistema de precios" no cuenta con la información adecuada para conocer las necesidades del consumidor y por lo tanto cuales deben ser los bienes a producir, lo que acaba conduciendo a aumentar la escasez hasta el colapso total del sistema.

Estos económistas también demostraron una cosa más (quizás aún más importante que la anterior) y es que no existe una posibilidad real en el largo plazo de mantener una tercera vía entre el Capitalismo Laissez-Faire y el Socialismo (lo que se conoce como Intervencionismo). Esto se debe fundamentalmente a que toda intervención orientada a transformar las condiciones económicas libres y espontáneas que se dan en el Mercado no solamente es ineficaz a la hora de lograr el objetivo bienintencionado que pretende, sino que además produce consecuencias justo contrarias a las pretendidas, lo que hace necesario una nueva intervención para solucionar ese "defecto" creando uno nuevo que requiere de una ulterior intervención y así de forma indefinida. De tal suerte que, una vez hemos entrado en la senda intervencionista, la única conclusión lógica es acabar desembocando en el Socialismo y en la finalización del Sistema de Precios libre. Este análisis von Mises lo ejemplifica, en su obra casi desconocida titulada Liberalismo: La Tradición Clásica, a través de los ejemplos con la fijación de salarios mínimos y con la fijación de precios máximos (lo que algunos llaman "precios justos").

Un segundo frente en que el Capitalismo Laissez-Faire puede y debe ser defendido por los liberales es el de la política. La Economía de Libre Mercado no solamente es el sistema económicamente más adecuado para gestionar intercambios voluntarios y para generar riqueza, sino que además es el modelo económico más compatible con la política democrática (o al menos con la Democracia bien entendida, alejada de la "Democracia Totalitaria" de la que hablan muchos liberales). Lejos de configurar una "Dictadura de los Mercados", el Laissez-Faire deposita en el individuo, el consumidor (que a su vez es en las sociedades democráticas generalmente también un votante), la soberanía sobre que productos adquirir con su dinero, enviando un mensaje inapelable a los productores que estos no tienen más remedio que aceptar, modificando sus posibles errores de producción si desean continuar operando en el mercado.

De este modo, la Economía de Libre Mercado no solamente determina qué se produce y quién lo hace, sino que a su vez deposita esa elección en el consumidor, un consumidor que para adoptar las decisiones adecuadas para mejorar su situación y alcanzar sus fines autónomos debe aprender a ser responsable con sus propias decisiones. Con ello, el Libre Mercado no solamente es el modelo de intercambio más adecuado para posibilitar que todos los individuos puedan alcanzar sus fines vitales, siendo por lo tanto el mecanismo económico más compatible con la democracia política, sino que constituye una escuela de aprendizaje estupenda para que un individuo (consumidor) se forme en la formulación de elecciones responsables, algo que sin duda favorece de manera indirecta la calidad de nuestros sistemas democráticos.

También hay otro punto adicional a todo esto. El Laissez-Faire es el único sistema económico posible en sociedades complejas basada en una lógica de cooperación e intercambio voluntario. El gran avance que la Economía de Libre Mercado ha producido en las sociedades (más aún que el aumento espectacular de la riqueza) es la forma mediante la que se ha producido mayoritariamente esa riqueza. Frente a las sociedades antiguas (como bien expuso Benjamin Constant, entre otros muchos autores), las sociedades modernas basadas en una Economía de Libre Mercado, generan su riqueza a través de la producción y el comercio y no mediante la guerra y la conquista. Esto sirve para favorecer que la riqueza total deje de ser un "juego de suma cero" donde lo que uno gana, el otro lo pierde, y se convierta en un "juego de suma positiva" donde todos ganan mediante el intercambio libre y voluntario. Ese proceso, como bien han previsto los liberales desde Adam Smith hasta Friedrich Hayek (pasando por Kant o von Mises), una vez llegue a todos los lugares del planeta sin restricciones y se ponga fin al nacionalismo económico (y por ende también al nacionalismo político y militar que lleva unido) será el pilar fundamental y único posible sobre el que se produzca lo que Kant o von Mises llaman un futuro de "Paz Perpetua". Ese futuro de paz continuada y estable, lejos de lo que defienden los intervencionistas no se producirá con la aparición de un macro Leviathan a nivel mundial, sino con la superación de los elementos de coacción en las relaciones sociales y económicas.

Por último existen importantes razones morales para defender el sistema del Capitalismo Laissez-Faire. Este fenómeno, entendido de la forma en que entiende la economía la Escuela Austriaca, ofrece el sistema económico y social más ajustado a la naturaleza humana. Alejada de los radicalismos que en uno y otro sentido encontramos en las obras de autores como Hobbes o Rousseau, el hombre por naturaleza no es intrínsecamente ni bueno ni malo. La naturaleza real del hombre (si tal cosa realmente existe, algo dudoso pero que no abordaremos en este artículo) es una naturaleza de ser finito, imperfecto, capaz en igual medida de ser bondadoso y altruísta como de ser malvado y cruel, con un conocimiento limitado y disperso sobre la realidad de los fenómenos complejos y que sin embargo tiene una predisposición natural y social a la cooperación en beneficio propio (que acaba repercutiendo en un beneficio igual o mayor a la vez para los demás). El Libre Mercado es el lugar de interacción económica mejor adaptado a este hombre descrito.

Existen dos fórmulas generalmente utilizadas para justificar moralmente este Laissez-Faire. La primera de ellas (que podemos encontrar por ejemplo en la obra de von Mises o de Hayek) se basa en un utilitarismo indirecto (derivado del juicio de utilidad a posteriori que mantenía David Hume) a través del cual la experiencia nos enseña que el Laissez-Faire ha sido el modelo económico más útil y eficaz a la hora de reducir las situaciones de pobreza y de permitir a los individuos alcanzar los fines a través del intercambio voluntario y la cooperación pacífica.

La segunda (presente en la obra de autores como Murray N. Rothbard o, en menor medida, Robert Nozick) consiste en la justificación ética del sistema Laissez-Faire por ser el único basado en la cooperación pacífica y voluntaria frente a los demás que vendrían derivados de la coacción y agresión proviniente del Estado contra los derechos naturales de la persona humana. Para esta línea de justificación es indiferente que el Laissez-Faire se haya demostrado el sistema más útil. Estos autores no niegan que el Libre Mercado sea el mecanismo económico más útil para alcanzar los fines humanos (de hecho, también lo ponen de manifiesto) sino que más bien lo defenderían incluso de no ser así ya que lo hacen por los valores éticos que de por sí el Libre Mercado tiene.


Como conclusión podemos ver como, a pesar de la tan trillada máxima de que supone una "Dictadura de los Mercados", la Economía de Libre Mercado es en primer lugar el mecanismo económico más eficaz de entre los posibles en una sociedad compleja tanto para la generación de riqueza como para lograr los fines libremente escogidos por los individuos; en segundo lugar es el sistema económico más "democrático" (o al menos en un sentido de Democracia bien entendida, como soberanía del conjunto de individuos/consumidores); y además en tercer lugar, y entendida la Economía de Mercado como lo hace la Escuela Austriaca de Economía, es el sistema económico que mejor se adapta a la naturaleza humana al ser esta imperfecta, basada en un conocimiento de la realidad que es limitado y disperso y con una tendencia a la cooperación derivado de la necesidad de toda persona de perseguir sus propios fines y mejorar su situación y la de sus seres más cercanos y queridos.


REFERENCIAS

Para completar el contenido de este artículo recomendamos la lectura de la obra de los autores pertenecientes a la Escuela Austriaca de Economía, y muy especialmente de Ludwig von Mises y Friedrich A. Hayek.

A este respecto e intentando conjugar la facilidad de acceso a la obra (por su importe) y de lectura (intentando buscar obras no demasiado complicadas de estos autores) junto con la profundidad y rigor de los argumentos, desde "Mosquetero Liberal" recomendamos las siguientes obras para el tema propuesto:

De Ludwig von Mises recomendamos su libro Liberalismo. La Tradición Clásica editado por Unión Editorial (Sexta y última edición de 2011) así como los siguientes textos y artículos (disponibles en Internet):

- El Cálculo Económico en el Sistema Socialista disponible en http://www.hacer.org/pdf/rev10_vonmises.pdf

- Política Económica. Pensamientos para hoy y para el futuro (Seis Conferencias dictadas en Buenos Aires en 1959) disponible en http://www.hacer.org/pdf/Mises00.pdf

- Políticas de Salarios, Desempleo e Inflación disponible en http://www.elcato.org/publicaciones/ensayos/ens-2002-01-11.html


Por su parte, de Friedrich A. Hayek, se recomienda la lectura de su ya clásico libro Camino de Servidumbre editado por Alianza en formato bolsillo, así como los siguientes documentos (del mismo modo que los de von Mises, con libre acceso a través de Internet):

- Individualismo: El Verdadero y el Falso disponible en http://primerolagente.com.ar/img/hayek.pdf

- La Libertad y el Sistema Económico disponible en http://www.hacer.org/pdf/ECON.pdf

- Los Principios de un Orden Social Liberal disponible en http://www.hacer.org/pdf/Hayek07.pdf

- El Uso del Conocimiento en la Sociedad disponible en http://www.hacer.org/pdf/Hayek03.pdf

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